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Sexualidad

 

Abordar aspectos de la sexualidad implica estudiar un concepto que va mucho más allá de la respuesta sexual humana. La sexualidad es un proceso que dura toda la vida, siempre con manifestaciones diferentes, que invade e interactúa en todas las áreas de la vida.

Sexualidad en sentido amplio

El concepto de sexualidad es resultado de diversos estudios coincidentes en cuanto a darle un significado más amplio, esto es, abordar la sexualidad no sólo como la aptitud del individuo para generar una respuesta erótica sino como una dimensión de la personalidad. Así, la sexualidad comprende aspectos biológicos, psicológicos, sociales, conductuales, morales y culturales. El desarrollo de la sexualidad se inicia en la infancia y se refleja en la manera en como nos relacionamos afectiva y placenteramente con el mundo; incluida la capacidad para crear y mantener vínculos amorosos satisfactorios y tener una respuesta sexual sana y placentera, además de la capacidad para reproducirnos. Se compone del mundo objetivo <yo y mi cuerpo> y el mundo subjetivo <yo y mi mundo interno>; los cuales se alimentan y construyen mediante la interacción con los demás <yo y mi intersubjetividad>, así como de la formación de vínculos enriquecedores y satisfactorios, desde las figuras parentales hasta las relaciones amorosas.

Aspectos de riesgo para una sexualidad plena

Sin embargo, hay obstáculos que impiden o complican el desarrollo sano de la sexualidad y que interfieren en el establecimiento creativo de los vínculos; a veces por la incapacidad para crearlos o por generar vínculos que provocan sufrimiento e insatisfacción. Estos aspectos han sido estudiados por psicólogos investigadores que han detectado algunos factores de riesgo que, al combinarse, generan problemas, algunos de ellos enraizados desde la infancia y la adolescencia; estrechamente ligados a la calidad afectiva de los vínculos parentales que predisponen la capacidad o las dificultades para establecer, posteriormente, vínculos amorosos y sexuales.

 

Algunos aspectos de riesgo que predisponen e impactan la sexualidad en la edad adulta son:
  • El clima familiar vivido en la infancia con una pobre calidad afectiva.
  • Una educación sexual deficiente de la familia, con represión sexual, satanizando el sexo y con prohibiciones irracionales.
  • Las vivencias de una doble moral familiar o el abuso sexual infantil; en ocasiones agravado por ser consecuencia de la falta de cuidado de los padres.
  • Problemas entre los padres que se depositan en el niño, pues las experiencias infantiles son decisivas para un funcionamiento sexual y amoroso en la edad adulta; se puede sentir vergüenza ante la sensación de deseo sexual con sentimientos de culpabilidad, inseguridad y temor ante la propia capacidad o un trato pasivo o violento hacia la pareja con poca regulación de su vida amorosa y sexual.
  • Límites difusos o desintegrados entre mi cuerpo, mi vida sexual, mi afectividad y el mundo externo, pues los vínculos amorosos y sexuales son el resultado de la integración de estas cuatro esferas, construidas a lo largo de la vida.


El desarrollo de la sexualidad se da en cada persona. Si hay poca capacidad de dar y recibir placer y amor, hay un pobre desarrollo o éste es insatisfactorio o destructivo, no es la pareja o “el otro” el encargado de llenar esas carencias, sino la persona misma que lo padece. Quien se encuentre en esta situación se recomienda busque un tratamiento psicológico indicado, cuyo fin no es otro que solucionar los conflictos internos, las alteraciones sexuales y las dificultades para relacionarse.

 

Dra. Claudia Sánchez Bravo
Dra. en Psicología de la Salud

Especialista en Psicoterapia individual, psicoterapia de pareja, terapia sexual.

clausanbra@yahoo.com

 

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