Estar bien Ibero

¿Un café cargado me baja la borrachera?

Comúnmente, cuando bebimos de más y tenemos que regresar a nuestras casas, escuchamos frases como: “tómate un café cargado para que se te baje la borrachera”.

Aclarar creencias como ésta, nos da herramientas para un mejor cuidado de nuestra salud y, en este caso podría, incluso, salvarnos la vida.

Es indispensable saber que el etanol purificado presente en las bebidas con alcohol, es un depresor del Sistema Nervioso Central; esto quiere decir que nuestras funciones básicas como la atención, la percepción, la concentración, el juicio y la coordinación, entre otras, disminuyen de manera directamente proporcional a la cantidad de alcohol que hemos ingerido, por lo que es común experimentar, paulatinamente, sensaciones de sueño o cansancio y quedarnos dormidos fácilmente sobre un sillón o sobre una mesa. Es el cansancio y la percepción alterada lo que queremos “desaparecer” al consumir sustancias estimulantes y, efectivamente, al beber un café cargado, experimentaremos cambios en el cuerpo que nos harán creer que estamos menos ebrios, sin embargo, cuando conocemos nuestro cuerpo, nos damos cuenta de que no es así.

Las sustancias estimulantes generan un efecto contrario al del alcohol: entramos en un estado de alerta y nos sentimos con energía. Cuando una persona ebria bebe un café cargado o una bebida energizante, está mandando dos mensajes opuestos a su Sistema Nervioso Central (el depresor del alcohol y el estimulante de la cafeína). Al inicio se sentirá alerta, es decir, más despierta, con energía y con ganas de seguir la fiesta pero están actuando ambas sustancias en el organismo; al pasar el efecto de la cafeína, volverá a sentir los efectos del exceso de alcohol en su cuerpo y si continuó con su consumo de alcohol, los efectos serán aún más intensos.

Entendamos esto: sentirse alerta o despierto, no es sinónimo de sobriedad; es decir, el alcohol sigue presente en el torrente sanguíneo hasta que el hígado lo metabolice, tardando aproximadamente una hora por trago estándar en hombres y una hora y media en mujeres, ambos adultos sanos.

Nuestro cuerpo está diseñado para avisarnos cuándo estamos llegando a nuestro límite; el problema es que cuando consumimos estimulantes, no podemos darnos cuenta del momento en el que nos estamos excediendo. Esto, en ocasiones, nos lleva a consumir mucho más alcohol del que consumiríamos normalmente o a conducir un auto pensando que estamos con nuestros cinco sentidos en perfectas condiciones, por eso, si vas a manejar no bebas alcohol.

Algunos síntomas causados por mezclar estas sustancias son: taquicardias, sudoración, mareo, ansiedad y, en casos extremos, pueden presentarse paros cardíacos. Recuerda que las bebidas energizantes están diseñadas para quienes realizarán un esfuerzo físico importante que les permitirá gastar la energía extra que están generando.

¿Qué puedo hacer? Puedes evitar todos los síntomas al no mezclar alcohol con estimulantes. Bebe agua primero para quitar la sed, las bebidas con alcohol no hidratan.  Aprende a degustar las bebidas, eso es tener cultura sobre el alcohol.

 

Lic. Diego Velasco Ureña

Fundación de Investigaciones Sociales A.C.

dvelasco@fisac.org.mx

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