Estar bien Ibero

Trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de alimentación pueden generar afecciones tanto físicas como emocionales.

No son únicamente una “frase” o una “moda”. Estos trastornos son reales, complejos, y devastadores, y suelen tener consecuencias serias en la salud, en la productividad y en las relaciones interpersonales.

Entre los trastornos de alimentación más comunes podemos citar:

  • Anorexia Nerviosa (Nervosa), caracterizada  por la preocupación excesiva -patológica- por la figura corporal y un temor muy importante a subir de peso lo cual conduce al auto ayuno, la pérdida excesiva de peso y la falta de alimentación; presentándose principalmente en mujeres jóvenes entre los 11 y los 25 años de edad.

Es importante mencionar que las personas que padecen de anorexia nerviosa sufren en forma importante, ya que intentan controlar sus emociones y sus propias reacciones pero de manera deficiente.

  • Bulimia Nerviosa, caracterizada por el consumo en grandes cantidades -más de lo que una persona come en una comida- en períodos cortos de tiempo -seguido de un sentimiento de culpa– para entonces deshacerse de la comida y sus correspondientes calorías a través del vómito, abuso de laxantes, o por sobre -ejercicio, para “contrarrestar” los excesos de comida; esta conducta genera frustración, castigándose como si estuvieran pagando por algo malo que hicieron, apareciendo emociones negativas como ansiedad y depresión. La bulimia se presenta principalmente en mujeres jóvenes entre los 15 y los 35 años.

Otros síntomas frecuentes de estos dos trastornos incluyen:

  • Necesidad por complacer a los demás y ser aceptado, pensando: “valgo más si estoy delgada”
  • Baja autoestima y auto devaluación, tristeza y depresión recurrentes por sensación de vacío y de pocos logros.
  • Desmotivación e incapacidad de disfrutar de cosas o situaciones placenteras.
  • Alejamiento y deterioro en las relaciones familiares e interpersonales.
  • Debilidad, dificultad para concentrarse, ansiedad, nerviosismo, irritabilidad.
  • Historia de abuso psicológico, físico o sexual.
  • Cambios en el deseo y la actividad sexual.

Sensación de falta de control con la comida y en diferentes áreas del funcionamiento.

  • Comer compulsivo, no es un problema de actitud o de falta de fuerza de voluntad, por lo que no se corrige “echándole ganas” o con esfuerzos voluntarios. Por lo tanto, es importante reconocer el problema y buscar ayuda profesional. La meta nunca debe ser bajar de peso, sino corregir las causas que llevan a la persona a comer más. Algunas de las más importantes complicaciones de los comedores compulsivos, son la tendencia a aumentar de peso, la influencia que esto tiene sobre la autoestima, las relaciones interpersonales, y la afectación en áreas diversas como los estudios, el trabajo,  la socialización, etc.

 

  • Ortorexia, es la obsesión patológica por consumir solamente comida sana (orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas, o sólo alimentos crudos). Esta obsesión puede llegar a transformarse en enfermedad, al producirse carencias nutrimentales.

 

  • Vigorexia, es un término utilizado para denotar un conjunto de síntomas que también se conoce como dismorfia muscular. Consiste en una preocupación exagerada por el desarrollo muscular principalmente en el sexo masculino.
En todos los trastornos en la alimentación, es más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que hay que eliminar las conductas adoptadas durante un prolongado período de tiempo.

Mientras más pronto se lleve a cabo el tratamiento, más rápida será la posibilidad de recuperación.

Por tal motivo es importante conocer y difundir información sobre estas enfermedades, detectarlas en forma temprana y buscar ayuda profesional.

 

Martha Uribe

marthamolints@gmail.com

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