Estar bien Ibero

¿Para qué sirve el duelo?

 

Quiero aprender a desprenderme de las personas, encontrar una estabilidad emocional y dejar de estar triste. Terminé una relación de pareja de dos años hace dos meses y no puedo sentirme mejor.
Estudiante de la Ibero

Actualmente escuchamos con mayor frecuencia, la importancia de “vivir el duelo”; sin embargo todavía esta expresión está muy asociada con la muerte de un ser querido, lo que implica dejar fuera otro tipo de pérdidas importantes de procesar, asimilar y aceptar. En la práctica profesional me encuentro frecuentemente con jóvenes a los que ni siquiera se les ocurre la idea de elaborar un duelo cuando se termina un noviazgo importante o ante la fractura de la familia por el divorcio de sus padres, o la pérdida de su salud por una enfermedad o accidente, etc, y es hasta que la tristeza, la confusión, la angustia, la impotencia o el miedo empiezan a rebasarlos, cuando se dan cuenta que algo raro está pasando en ellos, aunque no lo puedan relacionar directamente con algún hecho concreto.

En la etapa universitaria, además de los sentimientos descritos, pueden presentarse tensiones musculares, pérdida de apetito o sueño, baja considerable en la capacidad para concentrarse que disminuye el rendimiento académico, además de una propensión a enfermarse o a tener accidentes sobre todo automovilísticos muchas veces provocados por la ingesta descontrolada de alcohol o cualquier otra sustancia que provoque –aunque sea por momentos- una desconexión de las emociones que por dolorosas,  no han podido hacer conscientes.

Aunque no nos demos cuenta, estamos preparados para enfrentar las pérdidas, pues la vida es una sucesión continua de pequeños desencuentros y el duelo sólo es la reacción natural ante cualquier pérdida o separación.

Así como cada persona es diferente, su manera de enfrentar el duelo también lo es. Las investigaciones señalan que entre doce y dieciocho meses, se considera el tiempo aproximado para elaborar conscientemente una pérdida, siempre y cuando se acuda a un proceso terapéutico ya sea con un psicólogo o un tanatólogo, que pueda sostener a la persona en las diferentes etapas por las que se atraviesa.

Elisabeth Kübler Ross pionera de la Tanatología en el mundo fue la primera en mencionar que en el proceso de duelo se pasa indistintamente por cinco etapas que van desde la negación, la ira, la negociación y la depresión, hasta finalmente lograr la aceptación.

Cuando los jóvenes logran entender que para iniciar una nueva relación de noviazgo lo recomendable es haber procesado conscientemente el duelo de su relación anterior, se abre en ellos la posibilidad de no repetir patrones destructivos en sus futuros encuentros de pareja. De lo contrario como dice el dicho acabarán en el “mismo infierno, aunque con diferente diablo”.

El duelo inevitablemente transforma; no se puede pretender volver a ser otra vez los mismos de antes. Se madura, se crece  y se puede valorar mucho más lo que realmente importa. El contacto con la muerte o la pérdida, ayuda a las personas a salir de si mismas, a tener mayor disposición hacia los demás, a disfrutar más de las cosas pequeñas de la vida, a ser más sensibles y solidarias con el dolor de los demás, tener más esperanza…

Si quieres profundizar sobre el duelo:

www.eraenabril.org

www.tanatologia-amtac.com

 

Mtra. Patricia Ortiz Herrejón

paorhe@prodigy.net.mx

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