Estar bien Ibero

Divorcio

 

¿Pertenezco a una familia disfuncional? ¿Qué dirán mis amigos de mis padres y de mí? ¿Me aceptarán en sus casas? ¿Cómo lo digo? ¿En la familia de mi novio(a) pensarán que voy a repetir la historia de mis padres? ¿Podré encontrar trabajo con facilidad?

Estás son sólo algunas de la preguntas que suelen plantearse los hijos de padres separados o bien ya divorciados, causándose ellos mismos gran confusión y dolor; algunos llegan a mentir o inventar historias fantásticas sobre su vida familiar sólo por creer que son diferentes o por temor a ser rechazados.

¿Familia disfuncional?

Decir que una familia es funcional o disfuncional es lo más vago que se puede decir sobre un padre, una madre y sus respectivos hijos. El término es peyorativo ya que resulta difícil saber lo que en realidad sucede en cada casa, en cada supuesto hogar. Existen miles de familias donde las relaciones entre sus miembros son tan caóticas y destructivas que el sólo hecho de permanecer juntos resulta una conducta totalmente enferma en el sentido amplio de la definición.

Mis papás se separaron porque mi papá engañó a mi mamá. Ahora casi no nos ve (a mi hermano y a mi) y llevamos una mala relación con él. Pero ahora me molestan las cosas que me dicen ambos. Siempre he tratado de no pensar estos problemas pero ya no estoy lográndolo.
Estudiante de la ibero


Por lo general, la separación de los padres suele ser un evento doloroso para todos los involucrados, se lleva a cabo independientemente de la existencia o no de hijos y las razones suelen caer en el ámbito de lo privado. Al hacerlo público, los hijos, la familia y el mundo circundante suelen ponerle nombre a las conductas reales o imaginadas de esa pareja como una forma de defenderse de sus propios deseos proyectándoles sus propias fantasías de separación, o bien, identificándose con ellos.

Los hijos, independientemente de la edad cronológica, suelen sentirse muy culpables y enojados con ambos padres.

Por ejemplo: con el que se queda a su cuidado y custodia por no tener la capacidad de retener al otro(a); o con el que sale de casa por acuerdo personal -o bien por dictamen del juez- los hijos lo viven como el abandonador(a).

Amigos

La pregunta sería: ¿con quién se sienten bien los hijos para hablar de sus sentimientos? ¿a quién dirigirse?

Generalmente los primeros en enterarse son los amigos cercanos, los íntimos; con ellos se da el primer paso para buscar la aceptación social y poco a poco se hace popular el conocimiento de una situación familiar que dependiendo del ambiente socio cultural tendrá mayor o menor relevancia. Cabe señalar que la confesión de “mis padres se divorcian” da pie para que el amigo hable de la mala relación de sus propios padres, con el afán de hacer sentir al amigo que no es el único con problemas. Estas conversaciones tienen un efecto catártico para ambas partes y se comprueba una vez más que difícilmente la funcionalidad familiar es totalmente subjetiva.

Prejuicios

Lo que a mi juicio me parece muy importante resaltar es que si alguien es juzgado por sus compañeros, maestros u otros seres humanos porque sus padres se divorciaron, terminaron con una relación o tienen nueva pareja, están de entrada en el lugar equivocado: a las personas no se les acepta ni se les conoce por la relación de sus padres; los prejuicios religiosos y sociales no tienen cabida en un mundo civilizado donde a priori se acepta a las personas por sus cualidades.

Los hijos de padres divorciados no son ni mejores ni peores personas, viven dentro de una realidad tan clara como la que pueden tener aquellos que viven con sus padres.

A los seres humanos nos hace daño vivir en micromundos poco estables, donde predomina la agresión.Por contradictorio que suene, en muchas ocasiones el divorcio de los padres puede ser el inicio de la estabilidad emocional en una pareja.

En muchos casos las ganancias secundarias del divorcio suelen ser muy exitosas ya que permiten a los padres tener una relación mucho más cercana con sus hijos; les dedican horas “especiales” que antes había que compartir con todos…

Cabe señalar que la buena relación entre padres divorciados permitirá que los hijos se sientan seguros, queridos y con libertad para transitar de un hogar a otro sin culpa, contentos y que sean hombres y/o mujeres tan exitosos como pueden ser sus padres en lo laboral.
El divorcio no debe ser motivo de vergüenza para ningún hijo(a). Si es necesario debe ser motivo para pedir ayuda especializada para manejarlo; por ejemplo, en aquellas conductas que no se desea repetir en un fututo. Finalmente, todo esto se puede reflejar en una mejor calidad de vida.

Dra. Luisa Rossi
Sociedad Psicoanalítica de México
rossiluisa0@gmail.com

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